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martes, 14 de junio de 2011

Nein, nein, nein

Ich weiß nicht, was du willst, I don't know what do you want, gràdh, I only wanna... , Ich will nur dich lieben, mein Verteidiger.
Just let it happen.


"Y cuando finalmente llegó el martes, se me había hecho clara, hasta darme miedo, la importancia de mi relación con la muchacha desconocida. Sólo pensaba en ella, lo esperaba todo de ella, estaba dispuesto a sacrificarle todo y ponérselo todo a los pies, sin estar enamorado de ella en lo más mínimo. [...]
Ella era mi pequeña ventanita, el minúsculo agujero luminoso en mi sombría cueva de angustia. Era la redención, el camino de la liberación. Ella tenía que enseñarme a vivir o enseñarme a morir; ella, con su mano segura y bonita, tenía que tocar mi corazón entumecido, para que al contacto con la vida floreciera o se deshiciese en cenizas."

viernes, 10 de junio de 2011

Headache

Eres insufrible. Intratable. Inmaduro. Muchas cosas que empiezan por "in-", y ninguna buena. Y lo mejor es que, como soy masoquista a más no poder, me da igual. De todas formas, no puedo más. No soy un juguete, no puedes marearme como si fuera un barquito en tu bañera, ¿sabes?. Y ya el colmo es que haces que me ralle por ti, y eso es lo que menos me gusta del asunto. Me prometí a mí misma que se acabó eso de pasarlo mal por un tío. Que sí, que no quieres hacerme daño, blablabla. Y digo yo, ¿Qué más te da? ¿Es que soy de cristal? Pues si es así, peor es que me estés despistando así continuamente en vez de aclararte tú y aclararme a mí. Ah, y no sé cómo esperas que nos conozcamos si no tienes lo que hay que tener para quedar conmigo. Cobarde.

PD: Anoche cometí un error. Sólo uno. Pero no muy grave. No hice nada de lo que me pueda arrepentir.

sábado, 4 de junio de 2011

Idiosyncrasy

Sé que huyes. De mí, of course, estaríamos buenos si huyeras de ti mismo. Porque claro, es lógico, ¿no? Que huyas, quiero decir. Que pidas tiempo y todo eso. Al fin y al cabo no me conoces, ni yo te conozco, o eso es lo que tú piensas. Aunque, en realidad, permite que te cuente un secreto. No necesito saber nada de ti. Y te preguntarás, ¿Cómo que no? Claro, es que tú no sabes nada, como Jon Nieve. No sabes que mi particular manera de ver la vida me hace creer que no somos una especie de "super-animales-racionales-y-con-comportamientos-no-instintivos", como creen muchos. No. Al menos yo no soy así. Y a ratos, cuando me da por ahí, me hago creer que el amor no es más que una respuesta neuroquímica a una necesidad totalmente inherente al género humano, la de perpetuar la especie. 
Así, que ya ves, no creo que potencialmente pudiera enamorarme de ti porque tienes algo especial, por el color rubio rojizo de tu cabello, por tu risa o por tus deficiencias visuales. Simplemente es que eres genéticamente viable. De todas formas, que mi cerebro me tome el pelo si quiere, y que se me pare el corazón si miento, porque sí, acabas de adquirir el título de potencialmente interesante. Enhorabuena.

Tal vez, cada guiño esconda
la llave que intentas tener.

viernes, 3 de junio de 2011

Recapitulemos

Bueno... de nuevo empiezan los exámenes, con los mismos agobios, las mismas prisas, la misma saturación mental que el año pasado (y que el que viene, y el siguiente, y el otro, supongo). Sólo que ahora tengo más cosas en que pensar de las que tenía el año pasado, o más bien distintas. El año pasado no tenía las dudas que tengo ahora, ni estos nervios que me corroen las tripas poquito a poco. El año pasado a estas alturas ni se me hubiera ocurrido que podría llegar a tener una relación de pseudo-amistad con cierta persona, después de todo lo ocurrido, mucho menos que iba a ser un elemento decisivo para reparar las grietas en mi interior, metafísicamente hablando. Así que ahora estoy en una especie de paréntesis emocional supeditado a los requerimientos de la facultad, pero... las cosas no han cambiado nada. El tiempo... sigue corriendo inexorable, y ahora creo que comienzo a preocuparme por lo que hay a mi alrededor en vez de pensar sólo en mi futuro como unidad individual y desconectada del resto del mundo. Hoy hablaba con mi madre sobre irme a Estados Unidos para poder especializarme en lo que quiero, pero realmente... hasta ahora nunca me había planteado si realmente sería capaz de vivir aislada de todo lo que he conocido: Mis padres, mi hermana, mis (escasos) amigos,... y quién sabe si algo más. No lo sé, ¿realmente merecería la pena? 


Si Amélie prefería vivir en sus sueños y seguir siendo una chica introvertida, estaba en su derecho, ya que malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable.