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jueves, 24 de octubre de 2013

Un cospel entre dos troqueles

Hoy ha vuelto a pasar. He llegado a casa y me he preguntado de nuevo, mirándome las manos, por qué no te habré acariciado cuando te tuve a mi lado. Por qué no entrelazaría mis dedos en tu pelo cuando aún estaba a tiempo, cuando aún había esperanza. Porque ahora ya no la hay, o quizá nunca la hubo. Quizá fuiste otra quimera de mi mente, pero hoy sólo sé que no soy capaz de negarte.
Estoy encerrada entre los dos troqueles, esperando que el martillo caiga y me golpee, acabando de marcarme para siempre. Espero sin queja, sin una lágrima, porque pase lo que pase, la perjudicada seré yo. Yo seré quien lleve a la vista las cicatrices, la señal de tu ceca. Y mientras tanto, los troqueles siguen golpeando, dando forma a un futuro donde se desechan los cospeles defectuosos.

martes, 14 de mayo de 2013

[]


"Hoy vi a alguien que se parecía a ti. El mismo cabello, los mismos ojos velados por la niebla. Un torques de plata. Y durante un segundo se me paralizó el alma y contuve la respiración, por si eras tú. Pero no lo eras. Me odié a mí misma, por buscarte y por seguir amándote, a pesar de todo. Y entonces comencé a esbozarte mentalmente, maldiciéndote por dentro y regodeándome en mi infelicidad. Primero la delicada forma de las orejas, los ojos aquilinos e insondables, entornados. La nariz fina y ganchuda, como de ave de presa. Los labios sensuales, los dientes tentadores. Una sombra de barba en el mentón fuerte. Extremidades flexibles, pero más fuertes de lo que aparentan. Manos grandes y dedos largos y finos, que tantas veces he visto trenzar mis cabellos. 
Y al recordarte no conseguí comprender cómo pude haber pensado que eras tú aquel con quien mis ojos se habían cruzado. Porque habría sido como intentar buscar en una mala hierba los pétalos de una azalea."

viernes, 19 de abril de 2013

La vida, como un puñal, hay veces que duele...

Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras contra la última frontera, la que separa el mar del cielo del color de tus maneras. La que me lleva a la guerra, a ser semilla en la tierra...

jueves, 18 de abril de 2013

Buena suerte, mala suerte...

Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe? Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?». Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?». Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?


Todo lo que a primera vista parece un contratiempo. puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañoso. Así, pues, será postura sabia que dejemos a Dios decidir lo que es buena suerte y mala y le agradezcamos que todas las cosas se conviertan en bien para los que le aman.

domingo, 14 de abril de 2013

*

No soy tu bella musa. No soy tu suerte. Sólo soy dos ojos que contemplan impávidos desde la sombra. Soy un alma que bebe del viento, arrastrando el tiempo por entre los resquicios de tu piel. No soy la destinataria de tus rosas. No soy tu princesa de cuento. Soy una duna de arena que se desliza errática en un mar de dudas. Soy el arquero que te apunta sabiendo que la flecha que perfore tu corazón derrumbará los pilares de mi mundo. No soy tu sueño. No soy el motivo de tu sonrisa. No soy la letra de una canción. Soy esa lágrima que no derramo. Esas palabras que no pronuncio. Esa soledad a la que te condenas.

miércoles, 3 de abril de 2013

Insolescencia desprogramada


No tengo principios
Ni finales.
Sólo observo mi interior como un sueño dentro de un sueño,
Y asisto impávida a mis metamorfosis.
Larva, vulnerable y débil.
Crisálida, cruel e impasible.
Polilla, que busca la luz dentro de una nube.
Quiero ser el agua tibia que lame las cicatrices de tu vientre. 
La mano que acuna tus sueños al dormir. 
Quiero ser el aullido ronco de una muerte de ojos de luna, 
Y las garras que arañan tu alma hasta hacerla sangrar. 
Quiero ser la ventisca desatada por tus sollozos mudos, 
Negros de nubes y de bilis derramada. 
Quiero ser el desafío pronunciado y el jinete que huye, 
La tormenta que sacuda al siervo del mar.

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Devoro el fuego y la sombra, ocultos entre un perfume de frambuesas. 
Paladeando la muerte de un sueño, me evado y me deshago. 
En jirones de niebla sucia. 
Nubes de cardamomo, limón y canela son el rastro 
Que me conduce hacia tu clavícula. 
Fijo mi mirada en tus turbias pupilas amarillas, 
Aleteando como la polilla moribunda y grotesca 
Que sabe que morirá devorada. 
Sigo como aturdida 
Las señales grabadas a fuego en mi alma, 
Reflejo de la flecha que lleva hacia tu centro. 
Dibujo sueños huecos de humo azul, 
Y bajo el sueño ya no soy yo 
Ni tú eres tú 
Ambos somos yo y somos tú, 
Y sin embargo no somos nada.

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Anhelo tus perlas blancas tintineando contra mi cuello,
La seda febril de tu nuca tierna en una caricia sobre mi espalda.
Deseo fervientemente el sueño eterno de tu alma muerta,
Y el brillo del metal entre una lluvia de tinta y flautas huecas

martes, 26 de marzo de 2013

Aquí agazapado yaces, 
Como un lobo en su guarida. 
Y te lames las heridas 
Y en aullidos te deshaces. 

Yo deseo que me abraces, 

A este cuerpo que se oxida, 
Y en mi innoble despedida 
Que me arranques los disfraces. 

Y te busco en mis suspiros, 

En cada soplo del viento. 
Y en los sueños extinguidos, 

Y en los rincones del tiempo 

Que aún no hemos vivido 
En este último aliento.

jueves, 21 de marzo de 2013

Esbozo escenas muertas de sueños, de almas. Emborrono folios con los sentimientos ocultos que fluyen entre la tinta y las lágrimas no derramadas, por si entre los trazos de la pluma veo aparecer tus rasgos. Y muero a escondidas, y te veo tras mis ojos. E imagino que es posible, que te veo atravesar paredes con nombre ajeno y hacerlas desaparecer con una sonrisa de lobo. Y entonces inundaremos el mundo de sombras y niebla, asesinando toda vida mortal excepto las nuestras. Y naufragaremos en ese metafórico mar de muerte, y yo navegaré por entre las nubes tenues de tu cabello, enredándolo entre mis dedos como serpientes de seda enroscadas. Y entre nosotros sobrará la piel y el aire, y faltarán los dientes arrancando a mordiscos las cadenas.

domingo, 6 de enero de 2013

Engaños

Me mientes.
No son tus ojos, ni tus manos de seda.
Eres tú. El tú que yo he creado en mi mente.
Y yo te miento.
Para no desvelar tu mentira.
Para no desvelar mis motivos.
Igual que tu te ocultas
bajo cúpulas de terciopelo,
yo me oculto de ti
tras una pared blanca.
Porque tras la pantomima que fingimos
se halla lo que somos.
Espinas.
Sangre.
Huesos blanqueados por la pena y el desengaño.