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jueves, 24 de octubre de 2013

Un cospel entre dos troqueles

Hoy ha vuelto a pasar. He llegado a casa y me he preguntado de nuevo, mirándome las manos, por qué no te habré acariciado cuando te tuve a mi lado. Por qué no entrelazaría mis dedos en tu pelo cuando aún estaba a tiempo, cuando aún había esperanza. Porque ahora ya no la hay, o quizá nunca la hubo. Quizá fuiste otra quimera de mi mente, pero hoy sólo sé que no soy capaz de negarte.
Estoy encerrada entre los dos troqueles, esperando que el martillo caiga y me golpee, acabando de marcarme para siempre. Espero sin queja, sin una lágrima, porque pase lo que pase, la perjudicada seré yo. Yo seré quien lleve a la vista las cicatrices, la señal de tu ceca. Y mientras tanto, los troqueles siguen golpeando, dando forma a un futuro donde se desechan los cospeles defectuosos.

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